La flor que se marchitó y quedó podrida, por fín está renaciendo entre las malas hierbas. Éstas se lo impiden claro, es su puta función. La pequeña flor sensible se tiene que enfrentar al viento, a la lluvia, a la piedra, a sus contrincantes, y por su puesto a su propia persona, el más fiel enemigo.
Tienes mucho trabajo, demasiado. Hay que ser fuerte, vienen malos momentos...
martes, 12 de enero de 2010
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